La premisa pareciera simple, aunque la historia tenga muchas vueltas. “Beso de tres” cuenta las idas y venidas en relación entre Connor y Olivia y cómo todo tambalea cuando Jenny entra en sus vidas. Pero lejos de tratarse de un triángulo amoroso, la cinta refleja los desafíos y responsabilidades del amor moderno.
El director Chad Hartigan (Room 104) ofrece una mirada sincera, dinámica y entretenida sobre el amor, la madurez emocional y los actos impulsivo.

Jonah Hauer-King (“La Sirenita”) es Connor, un joven enamorado desde hace tiempo de Olivia, interpretada por Zoey Deutch (“Not Okay”). Una noche se dejan llevar por sus espíritus libres tras conocer a Jenny (Ruby Cruz – “Bottoms”) y todo conduce a un trío. El encuentro finalmente enciende el amor entre Connor y Olivia, pero lo que parece haber quedado como una anécdota, meses después se convierte en el mayor de los desafíos. Jenny vuelve a sus vidas con la noticia de un bebé en camino.
Al principio cuesta conectar con lo personajes, pero ese obstáculo se resuelve a medida que avanza la trama. El tono de comedia es moderado, Hartigan no pretende exagerar las situaciones, aunque no por eso es menos divertido. La cinta es entretenida gracias a esos momentos que alivian las tensiones (que las hay por montones) de una relación intensa. A la vez transmiten honestidad en el diálogo amor moderno-responsabilidades.

Las actuaciones del trío protagonista destacan sobre un guion fresco pero cargado de giros noveleros, de esos que dan un poco de ansiedad. Siempre que la situación parece acomodarse, ocurre algo que vuelve a patear el tablero.
Con un tono sincero y LGBTQ-friendly, Beso de Tres muestra que incluso los momentos más soñados pueden traer consigo desafíos inesperados.

