Depredador sigue vigente: tres películas, tres caminos y un universo que se expande

Prey, Killer of Killers y Badlands demuestran que todavía hay mucho por explorar en una de las sagas más emblemáticas de la ciencia ficción.

Hay franquicias que parecen condenadas a repetir una y otra vez la misma fórmula. Cambian los personajes, cambian los escenarios, aparecen nuevas armas y criaturas, pero la sensación de estar viendo siempre la misma película termina ganándole a la sorpresa. Con Depredador, sin embargo, algo interesante empezó a pasar en los últimos años: la saga se animó a cambiar las reglas del juego.

Y eso es lo que más me gusta de esta nueva etapa. No se trata solamente de enfrentar a un extraterrestre con nuevos enemigos, sino de encontrar distintas maneras de contar una historia alrededor de una criatura que convirtió la cacería en su marca registrada.

En mi repaso de las últimas películas de la franquicia, hay tres títulos que merecen especial atención: Prey, Depredador: Cazador de asesinos (Killer of Killers) y Depredador: Tierras salvajes (Badlands). Son propuestas diferentes, con sus propias identidades, pero las tres me dejaron una impresión lo suficientemente positiva como para darles cuatro estrellas.

Prey: volver a las raíces para renovar la fórmula

Estrenada en 2022, Prey fue una de las decisiones más acertadas que tomó la franquicia. En lugar de insistir con soldados de élite, grupos armados o escenarios urbanos, Dan Trachtenberg llevó la historia a la Nación Comanche, a comienzos del siglo XVIII.

La protagonista es Naru, una joven que quiere demostrar que puede convertirse en cazadora. Su desafío será enfrentarse a una amenaza que supera todo lo que conoce y que, al igual que ella, tiene sus propias habilidades para rastrear y eliminar a sus presas.

Lo interesante de Prey es que entiende que no necesita agrandar la escala para generar tensión. Al contrario, apuesta por una historia más concentrada, en la que el entorno, la observación y la inteligencia tienen tanto peso como la acción. La protagonista no necesita convertirse de un momento a otro en una máquina de matar: tiene que aprender, adaptarse y encontrar sus propias herramientas para sobrevivir.

La película recupera algo fundamental de la original de 1987: la sensación de que el cazador puede ser mucho más poderoso que sus víctimas, pero eso no significa que sea invencible.

Mi veredicto: ★★★★☆ (4/5)

Prey revitaliza la saga con una protagonista fuerte, una ambientación que aporta personalidad y una historia que vuelve a poner la supervivencia en el centro. Es una excelente demostración de que, a veces, para avanzar hay que mirar hacia atrás y recordar qué hacía funcionar a la franquicia.

Killer of Killers: una cacería a través de la historia

En 2025, Dan Trachtenberg volvió a ampliar el universo de Depredador, esta vez a través de la animación. Killer of Killers propone una antología que conecta tres épocas históricas: la era de los vikingos, el Japón feudal y la Segunda Guerra Mundial.

En cada relato encontramos guerreros que se consideran entre los mejores en lo suyo, hasta que aparece un adversario que los obliga a poner a prueba sus habilidades. La premisa funciona porque enfrenta al Depredador (o depredadores) con combatientes que tienen estilos, armas y códigos muy diferentes.

La animación también le permite a la película jugar con la violencia, la puesta en escena y las secuencias de combate de una manera distinta a la de las entregas de acción real. No es simplemente una película convencional a la que le cambiaron el formato: aprovecha las posibilidades de su propuesta para construir enfrentamientos que serían difíciles de trasladar de la misma manera a una producción tradicional.

Otro de sus aciertos está en cómo relaciona las distintas historias y las conecta con el universo de la saga. La película entiende que el Depredador no necesita estar siempre en el mismo lugar ni enfrentarse al mismo tipo de adversario para resultar amenazante.

Mi veredicto: ★★★★☆ (4/5)

Killer of Killers es una expansión creativa del universo de la franquicia. Sus historias tienen personalidad, la acción funciona y la animación le da una identidad propia. Es una buena prueba de que el personaje puede seguir funcionando cuando se lo saca de su terreno habitual.

Badlands: cuando el monstruo ocupa el centro de la historia

Con Depredador: Tierras salvajes, estrenada en 2025, la franquicia se anima a dar otro paso. La película nos lleva a un planeta remoto y presenta a Dek, un joven Depredador que ha sido marginado por los suyos y debe demostrar su capacidad de supervivencia. En ese recorrido aparece Thia, una androide interpretada por Elle Fanning, con quien termina formando una alianza inesperada.

Acá hay un cambio importante: el Depredador ya no es solamente la amenaza que acecha a los protagonistas. La historia nos invita a acompañarlo, conocer sus conflictos y entender mejor el mundo del que proviene.

Es una apuesta que puede dividir a quienes prefieren la fórmula más clásica de la saga, con el extraterrestre como una presencia casi imparable que acecha desde las sombras. Badlands se acerca más a una aventura de ciencia ficción, con nuevos personajes, criaturas y una mitología que se expande.

Pero eso también es lo que la vuelve interesante. Después de tantas películas en las que el desafío consistía en sobrevivir al cazador, cambiar el punto de vista abre nuevas posibilidades narrativas. La dinámica entre Dek y Thia aporta un componente diferente, y el escenario permite construir un espectáculo visual que va más allá de la cacería tradicional.

Mi veredicto: ★★★★☆ (4/5)

Badlands es una propuesta que se atreve a modificar la perspectiva de la saga y ampliar sus horizontes. Puede que no sea lo que todos esperan de una película de Depredador, pero justamente ahí está parte de su atractivo: no se conforma con repetir lo que ya conocemos.

Tres películas, una franquicia que todavía tiene mucho para contar

Lo que encuentro más interesante al mirar estas tres películas en conjunto es que ninguna necesita hacer exactamente lo mismo que la anterior.

Prey recupera la tensión de la cacería y la lleva a un contexto histórico diferente. Killer of Killers convierte al Depredador en una amenaza que atraviesa distintas épocas y estilos de combate. Badlands, por su parte, se anima a correrlo del lugar de antagonista para explorar su mundo desde adentro.

Las tres tienen algo distinto para ofrecer, y esa variedad es una de las mejores noticias para una saga que lleva décadas en pantalla. No todas las franquicias consiguen encontrar nuevas posibilidades sin perder por completo su identidad. En este caso, la clave parece estar en conservar el concepto de la cacería, pero cambiar las circunstancias, los personajes y el punto de vista.

Por eso, mi balance es de cuatro estrellas para cada una. No porque sean películas idénticas ni porque no tengan aspectos discutibles, sino porque cada una aporta algo valioso a una franquicia que todavía puede sorprender.

Si tuviera que elegir una sola razón para recomendar esta etapa de Depredador, sería esa: la sensación de que todavía hay historias por contar y que no hace falta volver siempre al mismo bosque para encontrarlas.

La cacería continúa. Y, por ahora, vale la pena seguirle el rastro.


Mirá el análisis en Luz, Cámara y Rock

En el siguiente video comparto mis impresiones sobre las últimas películas de Depredador y las razones por las que estas tres entregas merecen un lugar destacado dentro de la franquicia.

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